María Camila, una joven de 23 años de edad, apasionada,
extrovertida y curiosa, ella no le tiene miedo a nada, porque siempre le ha
tocado enfrentar situaciones inexplicables. Sus padres la abandonaron de 13
años, entonces le toco trabajar y luchar por sus sueños para poder salir
adelante, ella es de la cuidad de Montería, por cuestiones laborales vive en
Barranquilla, haya no tenía donde vivir, entonces, decide arrendar una casa muy
linda que se encontraba ubicada en las afueras de la cuidad.
Todo
inicio una oscura y tormentosa noche del mes de octubre, cuando las manecillas
del reloj apenas marcaban las doce y cuarto de la
madrugada, ella dormía acobijada y
cómodamente dentro de su habitación. Cuando de un momento a otro, la
tranquilidad que se vivía se vio quebrada por una potente y terrorífica luz de color
blanco pálido, entro por su ventana, interrumpiendo de forma inmediata su
sueño, la chica se despierta exaltada y preocupada por lo que estaba observando,
era una voz metálica y fingida, que le
decía de forma insistente
-
Camila ayúdame- la joven preocupada mira hacia la calle donde ni una sola alma
sobria y cuerda andaba a esas horas por aquellas peligrosas y mugrientas
calles, ante tanta insistencia ella decide
seguirla más por temor que curiosidad, sus manos sudorosas y su cuerpo tembloso
la extraña luz la conduciéndola hasta el
sótano de la vivienda, donde siente un escalofrió que recorre todo su cuerpo, y
escucha voces que le dicen -note marches, quédate con nosotros- cuando de
repente una sombra de color negro salta
sobre la humanidad de la joven, ella
sale del lugar despavorida y gritando. Una y otra vez -“ayuda ayuda”, fueron
tan fuerte sus gritos que alerto a sus vecinos quienes salieron apresurados a ver
que sucedía en esta casa, al entrar a la habitación la encuentran con una
escena traumática, tirada en el piso, sucia de sangre, desarreglada, con espuma
en la boca y pronunciando incoherencias, estaba irreconocible. Desde esa noche
ella no volvió hacer la misma joven que días antes había llegado de mudanza a
esa casa, sus amigos al verla sumida en ese estado deciden buscar ayuda
profesional ante personas que conocían sobre estos temas y solo el hermano san como era conocido logro darles
respuestas a muchas de las preguntas que no comprendían, el hermano la noche
siguiente decide ir a la casa donde vivía la joven, luego de recorrer la casa
por todas sus habitaciones. Él ingresa al sótano friolento y oscuro donde
siente diferentes sensaciones, y en el cual batalla con unos espíritus malinos
qué estaban adueñados de esta vivienda.
Transcurridas
varias horas el hermano reúne a todos los que estaba en ese lugar y con voz
sutil informa -en esta casa hay almas que no han podido descansar
en paz, y que uno de esos espíritus se adueñó del cuerpo de esta linda joven,
por esta razón sus comportamientos no son normales.




